Los rescatistas se encargan de atravesar las calles anegadas de agua, viendo en los rostros de miles de personas temor y desesperación por la pérdida de sus hogares y bienes materiales. El mismo pedido se repite vez tras vez, las personas lo que piden es hielo, agua potable y algunos otros recursos para poder pasar esta dura situación. La agencia de sanidad apunta severamente que tales inundaciones puedan permitir una propagación masiva del E. Coli, una bacteria que puede afectar la salud humana.

La tragedia que inunda miles de hogares

A fin de ver cómo está todo en sus casas, las personas se dirigen a ellas con el agua hasta la cintura, los rescatistas dicen que se le ve la tristeza en sus rostros, se dirigen a ver lo que ha quedado de sus casas y pertenencias y lo hacen en cámara lenta. Parecen fantasmas en la noche.

Sin importar que se trate o no de una entidad pública o privada, muchas escuelas, jardines de infantes, la comuna, el cuartel de bomberos, el dispensario, e incluso la estación de servicio, han llegado a estar hasta un metro y medio altura en lo que respecta al agua. Muchos sufren por la falta de energía eléctrica y agua potable en estos lugares.

En lo que respecta a la Emilia, particularmente, el sitio es un caos. Algo que ha contribuido a ello no solo la situación que vive por la inundación, sino también por la falta de organización en lo que respecta a las ayudas brindadas por ciertas entidades. Así que esto ha contribuido ampliamente a que más historias conmovedoras sean notorias.

Un vivo ejemplo de ello es un camionero que vive en San Nicolás, este se dirigía a pasar sus vacaciones en Pinamar; al escuchar lo que sucedía en la Emilia, no lo pensó dos veces para ir a sacar personas que estaban sufriendo en ese momento y pedían a gritos que se les diera la ayuda que precisaban.

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